Wehrmachtsbordellen en Francia
En Francia, después del Armisticio, la necesidad de vigilar y reglamentar las casas de cita, y tenían como primer objetivo evitar que las tropas alemanas entablaran relaciones personales con mujeres francesas y también para ejercer un control sanitario que evitara la propagación de enfermedades venéreas, pero sobre todo para impedir que los militares alemanes fueran víctimas del espionaje y el terrorismo.
De esa forma, se velaba por la seguridad de los propios soldados, evitando la potencial amenaza que conllevan las citas clandestinas.
Por otro lado, de acuerdo con la doctrina del Partido Nacionalsocialista, los mandos de la OKW (Alto Mando de las Fuerzas Armadas) velaban para que los soldados alemanes tuvieran relaciones con mujeres dentro de los límites que las exigencias de los criterios de raza y política imponían y por sobre todo, para evitar que una relación muy personal con mujeres francesas causara influencia política en los soldados con el peligro consecuente para la moral de las tropas.
En consecuencia, era deseable el reclutamiento de mujeres alemanas, para prestar sus servicios en Francia.
En la segunda mitad de julio de 1940, se inició la organización de los burdeles en Francia. Formaron parte de los equipos de trabajo, el OKW, la policía, la Gestapo y los mandos de los cuerpos de salud de las fuerzas armadas. Dispusieron un plan de reclutamiento de prostitutas en los burdeles.
Primero se las clasificó de acuerdo a una "afiliación por raza" y luego se les sometió a controles sanitarios y policiales, medida que se hizo extensiva a los empleados de los burdeles.Se establecieron también las condiciones de trabajo, los precios y los servicios que prestarían. Imprimieron un catálogo con instrucciones para el buen funcionamiento de la actividad sexual.
Simultneamente la administración del OKH (Comando del Ejército), emitió directivas con el propósito de perseguir y capturar a las mujeres que se sospechara que realizaban la prostitución clandestina.
La prostitución clandestina era perseguida de manera implacable, no solamente para evitar la confraternización y la proliferación de enfermedades, sino para impedir la conformación de redes de espionaje que bajo el manto de esa cobertura, tenían un campo de trabajo ideal para realizar esas actividades.
Sin embargo, algunos soldados violaban el reglamento yendo a burdeles civiles donde las mujeres eran un tanto más atractivas y profesionales, pero si el soldado enfermaba era curado y luego enviado a un Batallón de Castigo en el Frente del Este por un lapso de dos semanas a tres meses.
El caso de los oficiales fue especial en el país galo. Por razones de disciplina, se prohibía a los oficiales concurrir a los burdeles destinados a la tropa. En contraparte, fueron establecidos "hoteles" donde los oficiales podían pasar unas horas en un ambiente adecuado y con la "calidad de servicio" correspondiente a su rango. El sistema de burdeles y hoteles funcionó desde el día de la capitulación, hasta la liberación de Francia en 1944.
En todas las principales ciudades existían casas de cita y se perseguía a las prostitutas clandestinas en calles, bares, hoteles y restaurantes.

Hubo algunos abusos contra mujeres de clase baja que ejercían trabajos como cocineras, limpiadoras de baños etc, que en alguna ocasión fueron acusadas de prostitución al ser sorprendidas en relaciones íntimas con soldados alemanes.
Las reuniones sociales públicas, no eran causa de represión policial y a medida que pasaba el tiempo, las relaciones de amistad o sentimentales entre soldados alemanes y mujeres francesas, dejó de ser considerada confraternización.
Sin embargo por la parte francesa, esas relaciones fueron motivo de brutales venganzas, al finalizar la guerra, cuando se acusaron de colaboracionistas a todas aquellas mujeres que mantuvieron algún tipo de relación más o menos estable con soldados alemanes.
A fines de 1941, en el Distrito A de Francia, que comprendía un tercio de la zona ocupada por Alemania, existían 143 burdeles del ejército donde trabajaban 1166 mujeres.
En el puerto de La Rochelle, trabajaban 250 mujeres francesas, en burdeles reservados a la tropa alemana.
Continuará...
Fuente texto y fotos: http://www.exordio.com/
En Francia, después del Armisticio, la necesidad de vigilar y reglamentar las casas de cita, y tenían como primer objetivo evitar que las tropas alemanas entablaran relaciones personales con mujeres francesas y también para ejercer un control sanitario que evitara la propagación de enfermedades venéreas, pero sobre todo para impedir que los militares alemanes fueran víctimas del espionaje y el terrorismo.
De esa forma, se velaba por la seguridad de los propios soldados, evitando la potencial amenaza que conllevan las citas clandestinas.
Por otro lado, de acuerdo con la doctrina del Partido Nacionalsocialista, los mandos de la OKW (Alto Mando de las Fuerzas Armadas) velaban para que los soldados alemanes tuvieran relaciones con mujeres dentro de los límites que las exigencias de los criterios de raza y política imponían y por sobre todo, para evitar que una relación muy personal con mujeres francesas causara influencia política en los soldados con el peligro consecuente para la moral de las tropas.
En consecuencia, era deseable el reclutamiento de mujeres alemanas, para prestar sus servicios en Francia.
En la segunda mitad de julio de 1940, se inició la organización de los burdeles en Francia. Formaron parte de los equipos de trabajo, el OKW, la policía, la Gestapo y los mandos de los cuerpos de salud de las fuerzas armadas. Dispusieron un plan de reclutamiento de prostitutas en los burdeles.
Primero se las clasificó de acuerdo a una "afiliación por raza" y luego se les sometió a controles sanitarios y policiales, medida que se hizo extensiva a los empleados de los burdeles.Se establecieron también las condiciones de trabajo, los precios y los servicios que prestarían. Imprimieron un catálogo con instrucciones para el buen funcionamiento de la actividad sexual.
Simultneamente la administración del OKH (Comando del Ejército), emitió directivas con el propósito de perseguir y capturar a las mujeres que se sospechara que realizaban la prostitución clandestina.
La prostitución clandestina era perseguida de manera implacable, no solamente para evitar la confraternización y la proliferación de enfermedades, sino para impedir la conformación de redes de espionaje que bajo el manto de esa cobertura, tenían un campo de trabajo ideal para realizar esas actividades.
Sin embargo, algunos soldados violaban el reglamento yendo a burdeles civiles donde las mujeres eran un tanto más atractivas y profesionales, pero si el soldado enfermaba era curado y luego enviado a un Batallón de Castigo en el Frente del Este por un lapso de dos semanas a tres meses.
El caso de los oficiales fue especial en el país galo. Por razones de disciplina, se prohibía a los oficiales concurrir a los burdeles destinados a la tropa. En contraparte, fueron establecidos "hoteles" donde los oficiales podían pasar unas horas en un ambiente adecuado y con la "calidad de servicio" correspondiente a su rango. El sistema de burdeles y hoteles funcionó desde el día de la capitulación, hasta la liberación de Francia en 1944.
En todas las principales ciudades existían casas de cita y se perseguía a las prostitutas clandestinas en calles, bares, hoteles y restaurantes.

Hubo algunos abusos contra mujeres de clase baja que ejercían trabajos como cocineras, limpiadoras de baños etc, que en alguna ocasión fueron acusadas de prostitución al ser sorprendidas en relaciones íntimas con soldados alemanes.
Las reuniones sociales públicas, no eran causa de represión policial y a medida que pasaba el tiempo, las relaciones de amistad o sentimentales entre soldados alemanes y mujeres francesas, dejó de ser considerada confraternización.
Sin embargo por la parte francesa, esas relaciones fueron motivo de brutales venganzas, al finalizar la guerra, cuando se acusaron de colaboracionistas a todas aquellas mujeres que mantuvieron algún tipo de relación más o menos estable con soldados alemanes.
A fines de 1941, en el Distrito A de Francia, que comprendía un tercio de la zona ocupada por Alemania, existían 143 burdeles del ejército donde trabajaban 1166 mujeres.
En el puerto de La Rochelle, trabajaban 250 mujeres francesas, en burdeles reservados a la tropa alemana.
Continuará...
Fuente texto y fotos: http://www.exordio.com/
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