Cartas de soldados alemanes llegan a su destino 71 años después.
En total son 90 cartas y tarjetas postales que fueron robadas en 1941 por un grupo de jóvenes que forzaron un buzón de correos del ejército alemán en St Helier, capital de la isla británica Jersey frente a Normandía (Francia). Las cartas fueron entregadas a un hombre que las escondió en un piano de su domicilio.
Hace cinco años, este hombre, que prefirió permanecer en el anonimato, entregó las cartas a los archivos de Jersey
donde el personal comenzó una larga búsqueda para enviar el correo a
sus destinatarios, según informó portavoz de esta institución.
El departamento de correos de Jersey se puso en contactó con su homólogo alemán que encontró a diez de las familias de los destinatarios.
"Al principio pensé que quizás era una broma, pero cuando me contaron esta historia me entusiasmé y tuve muchas ganas de ver lo que ésta carta tenía dentro",
explicó Engelbert Bergmann, de 55 años, un agricultor de Fráncfort que
recibió una misiva escrita por un vecino de su abuelo fallecido en los
años 80.
Los soldados alemanes que escribieron estas cartas pasaban su segunda Navidad en Jersey. "Les deseo una feliz Navidad y un feliz año. Pero
lo que más deseo, es que la guerra se termine lo antes posibles para
que podamos aprovechar la vida nuevamente todos juntos", escribió uno de los autores de las cartas.
"Tenemos
muchos testimonios de los habitantes de las islas Normandas bajo la
ocupación, pero estas cartas permiten dar un vistazo único y fascinante
de lo que sentían los ocupantes", explicó el responsable de los archivos
de Jersey, Stuart Nicolle.
Expedicionarios ingleses buscan aviones de la Segunda Guerra en Birmania.
Creen que unos 36 Spitfires están enterrados en cajas donde
fueron embalados cuidadosamente luego de ser desarmados tras el
conflicto bélico culminado en 1945.
Un equipo de apasionados de la aviación y de
científicos británicos partió ayer hacia Birmania con la esperanza de
exhumar decenas de aviones Spitfires que la Royal Air Force habría
enterrado en la jungla en 1945, resultado de casi dos décadas de
búsqueda.

"Es como la búsqueda de la tumba de Tutankamón en
Egipto", explicó a la agencia AFP David Cundall, que dirige a este grupo
de 21 personas.
Los Spitfires, míticos cazas utilizados por la RAF y
los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, "ocupan un lugar especial
en el corazón de los británicos: nos salvaron la piel durante la
Batalla de Inglaterra en 1940", subrayó este agricultor apasionado de la
aviación, quien, en 17 años, gastó miles de libras para encontrar estos
aparatos. El equipo piensa que, al menos, 36 ejemplares del avión de
combate descansan en pedazos en cajas enterradas hasta a 10 metros de
profundidad, bajo el aeropuerto internacional de Rangún y en otros dos
lugares del país.
La potencia colonial británica habría escondido los
aparatos, que estaban sin estrenar, para evitar que cayeran en manos
enemigas. En 1942, Gran Bretaña había cedido el poder sobre una parte
del país a los japoneses. Hasta 124 aparatos podrían haber sido
enterrados.
"Interrogamos a ocho testigos oculares", exsoldados
que cavaron los agujeros y birmanos que participaron en las operaciones
de enterramiento, explicó David Cundall. Después de 17 años de
investigaciones, "me queda suficiente energía para llevar este proyecto
hasta el final: traer los aviones, restaurarlos y verlos de nuevo volar
durante demostraciones aéreas".
Una perforación preliminar realizada hace pocas
semanas permitió penetrar en una caja y distinguir una forma que podría
ser la de un avión. Especialistas concluyeron que en el lugar había una
presencia muy probable de metal y de elementos no naturales.
El equipo que llevará a cabo las excavaciones está
integrado por arqueólogos e investigadores, pero también por un veterano
del ejército británico, Stanley Coombe, un nonagenario que estuvo en
Birmania en 1945 y que respondió a la petición de testigos que realizó
David Cundall.
Los expertos calculan que actualmente el número de
Spitfires en el mundo que están en condiciones de volar es menor de 50, a
los que se sumarían ahora estos nuevos 36 ejemplares, con la
singularidad de que son nuevos.
Guy Ritchie dirigirá una serie ambientada en la SGM, con la Royal Air Force de protganonista.
El inglés Guy Ritchie desarrolla un proyecto
de serie para la televisión. Titulada The Few, la serie transcurrirá durante
la Segunda Guerra mundial y describirá la vida de los soldados que pertenecerá
a la real fuerza aérea (Royal Air Force, abreviada como RAF) durante la Batalla
de Inglaterra, de 1940 a 1941. Estos pilotos protegían a Inglaterra de una invasión
nazi. Las fuerzas armadas unificadas de la Alemania (Wehrmacht) no creían posible
conseguir una invasión anfibia con éxito en las Islas Británicas hasta que la
RAF hubiera sido neutralizada.
El productor Lionel Wigram está también
tras este proyecto cuyo guión se ha confiado a Tom Butterworth y Chris Hurford.
De momento no se ha comunicado fecha para el inicio del rodaje de The Few.
Guy Ritchie realizó Snatch, Revolver, RockNRolla, ambas Sherlock Holmes
(con Robert Downey Jr de protagonista) o Lock & Stock, su primera película aparecida
en 1998.
EEUU diseñó bomba para causar tsunamis durante Segunda Guerra Mundial
Estas
actividades sobre el plan secreto han sido reveladas por el autor Ray
Waru, después de descubrirlas cuando examinaba documentos e informes
guardados en el archivo militar de Nueva Zelanda.
Estados Unidos y Nueva Zelanda realizaron durante la Segunda Guerra Mundial pruebas secretas de una bomba diseñada para causar un gran tsunami capaz de inundar las zonas costeras, informó hoy la prensa australiana.
Estas
actividades sobre el plan secreto han sido reveladas por el autor
neozelandés Ray Waru, después de descubrirlas cuando examinaba
documentos e informes guardados en el archivo militar de Nueva Zelanda
con el propósito de recabar información para su nuevo libro.
Waru
dijo, en una entrevista con la cadena de radio ABC, que las cerca de
4.000 pruebas efectuadas en la península de Wanngaparaoa, cerca de la
ciudad de Auckland y ahora un paraje muy concurrido por los
excursionistas, demostraron que la bomba era un arma viable.
El programa de pruebas denominado "Proyect Seal"
comenzó en 1944, y según apunta el escritor, la bomba que perseguía
desarrollar tenía como objetivo destruir instalaciones militares en la
costa de Japón para abrir vías a una invasión del país asiático.
Según
indagaciones realizadas por este escritor, la bomba que se desarrolló
con el apoyo logístico del gobierno de Nueva Zelanda y la tecnología
aportada por el de Estados Unidos, llegó a tener potencia suficiente
para causar una ola de "10 a 12 metros de altura".
La pruebas
arrojaron el resultado de que una única explosión no podía producir un
tsunami, pero que la detonación de dos millones de kilos de explosivo
repartidos en diez cargas colocadas en línea y a unos ocho kilómetros de
la costa podían crear olas de un tamaño destructivo.
El plan, de
acuerdo a Waru, fue apartado definitivamente en 1945, unos meses antes
de que en agosto de aquel año aviones de la fuerza aérea estadounidense
arrojaran las bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y
Nagasaki.
En 1999, el diario New Zealand Herald informó de que
documentos desclasificados por el gobierno indicaban de que en Nueva
Zelanda se habían hecho pruebas para desarrollar una bomba con capacidad
para causar grandes olas.
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