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21/8/11

DE PELÍCULA... ¿ARDE PARÍS? 1966.

Bueno, como ahora estamos en verano y tenemos algo más de tiempo libre, me gustaría recomendatos una de mis peliculas favoritas sobre la SGM. Mi sentido cinéfilo está poco desarrollado (una de mis pelis favoritas es "Los Panzer de la Muerte", jeje) así que tal vez a los más entendidos en este género esta película les parezca horrible. El film en cuestión es ¿Arde París?

Basada en el famoso best-seller de Larry Collins y Dominique Lapierra, el cual recomiendo encarecidamente, la película evoca la liberación de París en el verano del 44. El film fue realizado con un impresionante despliegue de medios, pero sobretodo con un reparto espectacular, contando con los mejores actores del momento. La película recrea los últimos momentos de la ocupación alemana en la capital francesa, y el título responde a la supuesta frase que Hitler formuló al general Von Choltitz, al que había ordenado destruir la ciudad en caso de no poder defenderla de los ataques aliados.

Como otras muchas películas épicas de esta época, "¿Arde París?", está compuesta por una serie de viñetas, y cada una de ellas cuenta una de las estrellas del reparto y narra una pequeña historia independiente. Entre las numerosas apariciones estelares cabe destacar dos: la de Gert Froebe, en el papel del general Von Choltitz y Kirk Douglas como el inflexible general Patton, papel bien interpretado por el actor, aunque mu lejano respecto al del magistral George C. Scott.

Con escenas dramáticas muy logradas, la película resulta un film muy apetecible para cualquier tarde de fin de semana. Para mi, es un de mis películas favoritas.

Os dejo con unas escenas de la película:




Fuente: Enciclopedia ABC, segunda guerra mundial.

7/12/10

OPERACION KRÜGER; LIBRAS FALSAS PARA TODOS...

Corría el año 1942 cuando en las altas esferas del gobierno alemán se discutían las formas de golpear a Gran Bretaña con métodos alternativos, entre los cuales, el económico resultaba un arma de muy especial y de exquisita importancia. Los ingleses siempre han tomado muy en serio y han manejado con especial cuidado su economía, por lo que un certero golpe en esa área sería muy doloroso e irreparable para ellos. En el Departamento de Sabotaje (Oficina VI) de los servicios de seguridad del Estado, a alguien se le ocurrió la idea de quebrar la economía británica inundando el mercado con una enorme cantidad de papel moneda británico falsificado. Himmler tomó en sus manos la idea y la propuso a Hitler. Alemania estaba sintiendo los efectos del enorme gasto que significaba la guerra en el Frente del Este y en África, por tanto las divisas fuertes que se obtendrían con la venta de moneda falsa, fortalecería la economía del Reich. Se mataban pues dos pájaros de un solo tiro.

Así, en septiembre de 1939, Heydrich propuso a Himmler un plan destinado a financiar las operaciones de las SS y la Gestapo, pero no fue hasta el año 1942 cuando la idea echó a rodar debido a las apremiantes necesidades bélicas alemanas. Así pues, en 1942, Heydrich encargó a un coronel de las SS, llamado Bernhard Krüger la ejecución de este plan y para ello se creó en el Cuartel de las SS en Berlín, una oficina llamada Oficina 6-F-4.

Bernhard Krüger

Los objetivos del plan eran muy ambiciosos:

1. Financiar el espionaje en el extranjero.
2. Financiar compras en países neutrales.
3. Financiar la compra de información.
4. Pagar a los colaboracionistas.
5. Introducir las falsificaciones en el comercio inglés con el objetivo de provocar inflación.
6. Dañar lo más hondo posible la economía inglesa.
7. Financiar a las unidades de la Gestapo y SS en los países ocupados.

Dada la escasa probabilidad de obtener técnicos alemanes, Himmler le propuso que empleara, tras una rigurosa selección, a los prisioneros judíos que tuvieran especialidades en el tema. La tarea de seleccionar a los judíos que fueran expertos numimásticos, calígrafos y técnicos en impresión de tintas fue ardua. Krüger, al final, seleccionó 140 judíos con experiencia en imprentas, coloristas, caligrafistas, dibujantes y contadores. A cada una de estas personas las SS las clasificó como trabajador altamente esencial y se les concedieron ciertos privilegios como la salvaguarda de sus vidas a cambio de su trabajo.

Parte de los 140 judíos especialistas reclutados

Krüger llevó a dichos técnicos al campo de concentración especial de Sachsenhausen, cerca de Berlín y los aisló en el bloque 19 de dicho campo, con vigilancia especial de las SS. La maquinaria instalada era de última generación, y el papel moneda , que era muy difícil de reproducir, se encargó a una empresa alemana de renombre del sector.

Una vez producidos los billetes eran clasificados según su nivel de calidad en la falsificación, los de primera calidad eran destinados a compras en países neutrales y a financiar el espionaje en el extranjero, los de segunda calidad eran destinados a las unidades de la Gestapo en países ocupados, para pagar información y subsidiar a los colaboracionistas. Los billetes falsificados alcanzaron un grado de réplica muy cercana a la perfección y solo un ojo muy experto podría sospechar de su falsedad. La "fabrica de Krüger" producía a razón de 400.000 libras esterlinas por mes, y pronto debería aumentar la tasa pues el plan debería concretarse en tan solo 3 años, Krüger sabía que al terminar la cuota sus trabajadores serían eliminados y él sería enviado al frente, por lo que ralentizó la producción.

Papel moneda inglés falsificado

Los primeros "paquetes" fueron repartidos entre las embajadas alemanas y consulados alemanes en Turquía, España, Suecia y Suiza donde fueron introducidos con amplio éxito en las economías locales. Más adelante, se usó la maquinaria para falsificar dólares, en billetes de 50 y 100.
La fabrica Krüger también confeccionó documentación falsa como pasaportes, tarjetas de identificación, certificados de nacionalidad, etc.

Himmler apremiaba a Krüger por completar la cuota pero éste, aduciendo falta de materiales, frenaba a sabiendas la producción. Los excedentes que no eran lanzados eran embalados cuidadosamente en unas cajas de madera en un cordón montañoso en Redl Zipf. Para marzo de 1945, la situación en Berlín era grave y Himmler quiso cancelar la Operación, pero Krüger lo convenció para trasladarse a los Alpes austríacos en Redl Zipf, cerca del lago Toplitz.

Dada la dedicación a su trabajo, los prisioneros del llamado Block 19 fueron los mejor tratados en comparación a otros prisioneros judíos que existían en los campos de concentración. El traslado desde Sachsenhausen fue laborioso y duró varios meses , las instalaciones fueron ubicadas en unas cuevas convenientemente preparadas y en abril de 1945 ya estaban en condiciones de continuar la operación, sin embargo el avance aliado cercó la región y Krüger tuvo que tomar la triste decisión de destruir las instalaciones por orden de Himmler.

Las prensas, troqueles y planchas fueron lanzados a lo más hondo del lago Toplitz; se quemó el papel no impreso junto a los archivos exceptuando el dinero, que fue embalado y transportado en unos camiones.

Los 140 especialistas fueron llevados al campo de Ebensee en Austria. Krüger prometió que no serían exterminados y serían liberados; pero aclaró que eso al final no dependía de él. Krüger tomó la mayor cantidad de dinero y documentos falsos y se fugó a Suiza con una dama con la que tenía relaciones amorosas, solo se supo de su paradero cuando fue detenido por los ingleses.
Los billetes embalados y trasladados en camiones despertaron la codicia de los pelotones SS y decidieron apoderarse de ellos para ser enterrados, y en futuro recuperarlos. Muchos de esos camiones desaparecieron, otros al ser cercados por fuerzas aliadas fueron arrojados a un río donde las cajas abiertas provocó que la corriente esparciera su contenido por todas las localidades por las que pasaba el río para gozo de entusiastas pescadores. Otros camiones fueron entregados directamente a los estadounidenses.

Un espía alemán fue además capturado en Edimburgo portando una impresionante cantidad de billetes falsos. Solo entonces el Banco de Inglaterra pudo aquilatar el alcance que había logrado la gran falsificación alemana y tuvo que recambiar todo el circulante por un billete de nuevo diseño para impedir el descrédito inglés.

Los 140 especialistas conducidos a Ebensee se salvaron de ser gaseados, en parte porque el comandante de dicho campo no acató la orden de hacer volar el campo. Posteriormente, una petición expresa de Krüger, sirvió para que fueran liberados, tal cual se los había prometido y consiguieron dispersarse por distintos puntos de la geografía europea. Los aliados dieron con Oscar Skala, un polaco que era contador de Krüger, y éste proporcionó información a los investigadores aliados acerca de la Operación que sirvieron para dilucidar los detalles de una de las operaciones no-militares más ambiciosas de la segunda guerra mundial.

Por cierto; seguro que al leer el post os habéis acordado de la película "Los Falsificadores". Pues sí, es justo lo que pensábais. La película está basada en esta operación. Sería un buen momento para volver a ver ésta película, que a mi me gustó bastante...



Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Bernhard_Kr%C3%BCger
http://www.exordio.com/1939-1945/militaris/espionaje/operacion-bernhard.html
http://historia.mforos.com/1314198/6396116-operacion-kruger-inundemos-el-mundo-de-libras/

2/11/08

NOTICIAS SGM- CINE

Cuando la Alemania nazi fue víctima


BBC NEWS.
Una película rompe el silencio sobre las violaciones masivas del Ejército Rojo a mujeres alemanas durante el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La cinta "Anónima: una mujer en Berlín" se basa en un diario escrito por una mujer durante los dos primeros meses de la ocupación soviética en Berlín, que luego publicó anónimamente en forma de libro en 1954. El diario cubre desde el 20 de Abril hasta el 22 de junio de 1945, cuando las tropas soviéticas entraron a la capital alemana.
"Si ellos hacen la mitad de lo que nosotros hicimos en Rusia, estamos perdidos", comenta un amigo a la autora del libro.


"El terror de la población civil alemana al avance del Ejército Rojo tenía sobradas razones" comenta a la BBC el historiador de la Segunda Guerra Mundial Christian Meyer.

"Durante el avance de las tropas alemanas en Rusia, los soldados habían violado a un sinnúmero de mujeres rusas y habían encerrado a aldeas enteras en sus iglesias para luego prenderles fuego, además de matar a niños golpeando sus cabezas contra paredes o jugando con ellos al tiro al blanco" comenta Meyer.
Los historiadores calculan en alrededor de 125 mil las mujeres y niñas violadas por las tropas soviéticas en Berlín y cerca de 2 millones en toda Alemania, casi todas ellas reiteradamente.
"Anónima" relata casos de mujeres violadas de una sola vez por 23 soldados, uno detrás del otro.
El libro y la película narran las estrategias de supervivencia de las mujeres abandonadas a sus destinos en medio del escenario apocalíptico de un pueblo derrotado, en un Berlín de escombro y cenizas.
Luego de su tercera violación, "Anónima" decide buscar a un protector: "debo buscar un lobo que me proteja de los otros lobos", escribe. Pronto se hace la amante de un alto oficial ruso que, efectivamente, la cuida de los demás soldados.

Cuando el libro "Una mujer en Berlín" se publicó en 1954, fue tal la protesta de quienes veían en las memorias una afrenta a la honra de las mujeres alemanas, que "Anónima" prohibió su reedición mientras estuviera viva.
Luego de la separación de Alemania en una comunista y otra occidental, la discusión quedó cerrada.
Para los ciudadanos de la Alemania Comunista, el ejército ruso era oficialmente el libertador del fascismo, para la Alemania Occidental, la reeducación en la democracia les impedía figurar como víctimas después de tener que enfrentarse a los horrores provocados por el nazismo.
En el año 2003 se editó nuevamente, luego de la muerte en el 2001 de su autora, que las investigaciones señalaron como la entonces periodista de diarios pro nazi, Marta Hillers.


La escenificación de las memorias de "Anónima" ha producido una enorme discusión en el país sobre el papel de víctima de la población civil de la Alemania nazi.

"Aún hasta hoy las víctimas padecen de afecciones post traumáticas y reviven esos momentos compulsivamente en forma de flashbacks" comenta a la BBC Philipp Kuwert, psiquiatra de la Universidad Greifswald que acaba de comenzar un estudio sobre las víctimas de violaciones durante la Segunda Guerra Mundial.
"Al fin de sus vidas, muchas de ellas tienen el sentimiento de no poder cerrar su vida; el poder hablar sobre las violaciones tiene por si solo un efecto curativo" añade Kuwert.
La crítica alemana de la película se balancea entre la aprobación por haber roto, por fin, el tabú de hablar de las víctimas alemanas y el fastidio de quienes considera ncomo apresurada la búsqueda del director Max Färberböck por equilibrar el horror provocado por los rusos como respuesta al otro horror, el efectuado por los nazis.