18/1/09

EL HOLOCAUSTO VII PARTE

LA CONFERENCIA DE WANNSEE

A finales de 1940, las SS adquirió la suntuosa villa de un empresario, construída en 1914, en un sector elegante de las afueras del sur de Berlin, al borde del lago de Wannsee. La villa fue acondicionada para recibir invitados y celebrar reuniones de las SS. El 20 de enero de 1942, por estricta invitación y presidida por el Jefe de la SD (Sicherheitsdienst) – Servicio de Seguridad – Reinhard Heydrich, se celebró “un coloquio seguido de un aperitivo”, con miembros de las SS, con altos funcionarios y con representantes del partido. El único punto en el orden del día, fue la “solución final de la cuestión judía”.


En enero de 1941, Göering, Himmler y las personas de su entorno, habían encargado a Heydrich en el transcurso de esas reuniones, redactar “algunas propuestas con vistas a poner en marcha el plan de la “solución final”, para después de la guerra. A principios de 1941 el proyecto se basaba en la deportación de todos los judíos de Europa a la URSS, y una vez sometida, encerrarlos en los “campos del Ártico” en Siberia, lugar en el que debían morir en unas condiciones de vida insoportables.


Habían previsto, que inmediatamente después del ataque, los Judíos de la Unión Soviética debían ser separados por las “Einsatzgruppen” (grupos de intervención). Unas semanas después del ataque del 22 de junio de 1942, el asesinato selectivo de únicamente los hombres con capacidad de llevar armas, se transformó en el fusilamiento indiscriminado de todos los Judíos, ancianos, mujeres y niños incluidos.


Buscando a cubrirse las espaldas al más alto nivel, por su responsabilidad en la matanza de los Einsatzgruppen y por su futura carrera de organizador de la solución final, Heydrich obtuvo, a finales de julio, la firma de Göering en un documento redactado por él mismo, que le dejaba total autonomía.


Hasta el mes de septiembre, e invocando la prioridad de una victoria sobre la URSS, Hitler, rechazó la propuesta de los Gauleiter, que pedían la deportación de los Judíos alemanes, así como la propuesta de Heydrich que solicitaba deportaciones parciales. En septiembre de 1941, su autorización, i.e. su orden de deportar a los Judíos del Reich barrió los últimos obstáculos que ponían los jefes de las SS.


Es cierto que se enfrentaban con muchísimos problemas con relación a los lugares provisionales de deportación, mientras se organizaba el transporte a los campos de Siberia. Los administradores alemanes de los ghettos polacos, protestaron en contra de la llegada de los judíos alemanes, y reaccionaron con la matanza de los judíos polacos “para hacer sitio”. Es así como el Gauletier Greiser, a la cabeza del Gau de la Warthe, obtuvo de Himmler la autorización de asesinar a 100.000 Judíos del ghetto de Lodz, incapacitados para el trabajo, asesinato que comenzó el 8 de diciembre de 1941 en Chelmno, en cámaras de gas montadas en camiones. Los fusilamientos en masa de los Judíos letones del ghetto de Riga, empezaron en noviembre de 1941 con la llegada del primer convoy de deportados de Alemania.


A mediados de diciembre de 1941, en el contexto de la declaración de guerra a los Estados Unidos, Hitler, presentó a su gente sus ideas, deseos y nuevas órdenes, bastante más radicales en relación con la “solución final”: la ampliación de la deportación, inicialmente prevista únicamente para los Judíos de Alemania, al total de los Judíos europeos en las zonas bajo control alemán.


Para Heydrich, esta extensión de la orden original de la deportación de todos los Judíos Europeos, confirma sorpresivamente su deseo más antiguo, el de sus plenos poderes. Es, sin lugar a duda, por esta razón que en el último momento canceló la conferencia prevista para el 9 de diciembre de 1941, que finalmente se celebró seis semanas mas tarde. Después del conflicto de poder que surgió en el seno de las más altas instancias y administraciones nazis, con respecto a como resolver la cuestión judía, se optó por adoptar la vía más radical propuesta por las SS, léase las deportaciones y asesinatos.


El propósito de Heydrich, durante la conferencia de Secretarios de Estado del 20 de enero, era el de exponer e imponer su nuevo poder adquirido, para así conseguir una promesa de colaboración por parte de todos los participantes. Pudo existir además otro motivo – Eichmann lo reiteró en varias ocasiones – el deseo de Heydrich de involucrar a los Secretarios de Estado y hacerlos cómplices del genocidio.


Los quince participantes en la “Conferencia de Wannsee”, discutieron sobre la colaboración de sus respectivas administraciones, en vista de la deportación inminente de todos los Judíos de Europa, a los territorios conquistados del Este. El SD tenía previsto deportar hasta once millones de personas. Se informó con todo detalle a los funcionarios, de los métodos de exterminación experimentados en el pasado, y ellos mismos aportaron nuevas propuestas para la mejora de sus servicios. Ninguno de los participantes, dio muestras de tener ningún tipo de principios ni escrúpulos, ante la preparación de un crimen de Estado de tamaña envergadura. Se acordó que la dirección de las operaciones fuese confiada a Heydrich.




Sin embargo, Heydrich no consiguió su objetivo destinado a aumentar el número de personas a deportar, aun más allá de la definición de “judío”, descritas en las leyes de Nuremberg de septiembre 1935,. Heydrich deseaba deportar también a los “medio judíos” y a los cónyuges judíos de parejas “arias” (después de un divorcio obligado). Así el Dr. Stuckart, Secretario de Estado del Ministerio del Interior y autor de leyes y reglamentos contra los judíos, derribó con éxito la intención de Heydrich de definir él mismo quien era judío en el sentido jurídico del término. Fué en la definición de “judío” de Stuckart, que se basaron todas las órdenes de Eichmann con respecto a las deportaciones en Alemania, puestas en práctica después de la Conferencia de Wannsee.

Por lo tanto, la Conferencia de Wannsee no señala ni el momento, ni el lugar de la decisión de asesinar a todos los Judíos - esta decisión fue tomada mucho antes y oralmente por Hitler. en conversaciones con sus más íntimos colaboradores. Así pues, se trató de una conferencia de organización una vez que la decisión fué tomada al más alto nivel. Como consecuencia de esta conferencia, todo el aparato de Estado Alemán se convirtió en cómplice pasivo y activo del genocidio de los Judíos, de los que, alrededor de seis millones de personas serían sus victimas.


Documento anexo: Lista del nº de judios a eliminar en los diferentes países:




Fuentes:

- Dr., Norbert Kampe, historiador y Director General de la Casa de la Conferencia de Wannasee, lugar de recuerdo y de educación.


Por César Gil Feito

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