Sabias que al principio de la guerra, el jefe de las SS, Heinrich Himmler, dio una orden que asombró y dio que pensar a muchos de los alemanes que todavía conservaban el equilibrio y la sensatez. Ordenó ni más ni menos que, todos los militantes de las SS procreasen un hijo antes de marchar al frente. Según las propias palabras de Himmler:"Era una orden que me parecia lógica y correcta; con las pérdidas humanas que el pueblo alemán, debíamos prevenirnos para el futuro. Además se trataba de una ley de la naturaleza: había que preservar y transmitir la mejor sangre alemana... El soldado que tiene la sangre más pura es también el más valeroso para la guerra, y por eso está más expuesto a peligros mortales.
Y una nación que en el curso de veinticinco años ha perdido ya millones de de sus mejores hijos no puede permitirse despilfarrar una sangre tan presiosa". ( Está última afirmación hace sin lugar a dudas referencia a la factura humana tan grande que la IGM se cobró a la nación alemana).
Para procrear hijos, los SS solteros disponían de albergues especiales, donde se ofrecían jóvenes mujeres alemanas, seleccionadas entre las de mejor "raza" (las más arias entre las arias), para que así pudieran proporcionar al Reich, los soldados del mañana.
Tras finalizar la guerra en el 45, miles de estos niños, fruto de los más granado de la sociedad guerrera alemana, fueron irremediablemente niños que llenarían los orfanatos de toda Alemania.
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