Hola a tod@s. Primero de todo disculparme por la tardanza en lo que a la actualización del blog se refiere, pero ya sabéis, ahora en verano las cosas van como más ralentizadas de lo normal. No se si será el calor... Durante este mes de Agosto intentaré actualizarlo lo máximo posible. A partir de Septiembre, Europa en Guerra vlverá con más fuerza y alguna novedad que a buen seguro os gustará. Os dejo con el artículo sobre la Operación Bodenplatte. ..
El grupo FW-190 de la formación “Trautlett” fue completamente destruido al mediodía del 29 de Junio de 1944. Su saldo final fue 16 muertos, ocho desaparecidos, y 4 heridos. Había recibido una orden absurda: “el grupo emprende vuelo por escuadrillas”. El cielo era de un azul claro y mortal y fuerzas enemigas revoloteaban sobre la base. El grupo FW-190 acreditaba 9.200 victorias y había probado el fuego de casi todos los cielos de Europa. Entre los muertos de aquel 29 de Junio figuraba Robert Weiss, un as que contaba con 121 victorias.
Con la idea de represaliar aquel ataque aliado, Goering ordenó una ofensiva total contra las bases aéreas enemigas. El operativo de castigo fue bautizado como Operación Bodenplatte.
El tiempo era malo, y hacías las 16:00 de la tarde comenzaron a llegar ordenes incomprensibles a diversas bases aéreas. Los pilotos debían despegar y reunirse en campos de aviación, especialmente designados para la misión. En esos campos, las telecomunicaciones habían sido intencionadamente cortadas para preservar el secretismo de la operación. Ese día 31, los aviadores iban aterrizando paulatinamente en esos campos. Se hizo saber a las tripulaciones que no estaban autorizadas a celebrar el año nuevo. ¡Nada de alcohol!, les espetaron. Mal presagio pensaron las tripulaciones. Ni siquiera un brindis… La cena sería a las 19:00 y en los comedores casi nadie hablaba, cada uno estaba encerrado en sus pensamientos. Presentían que algo importante se avecinaba, pero ni siquiera los jefes de escuadrilla sabían gran cosa. Habían recibido eso sí, un sobre sellado con las instrucciones para abrirlo a las 03:00 del 1 de Enero de 1945.
Entre tanto, 900 pilotos daban vueltas en sus camastros sin poder pegar ojo. A la hora convenida, se les dio orden de acudir a las salas de reuniones. Los jefes esperaban con sus sobres cerrados. La orden que se les comunicó era la siguiente: “Desde las bases alemanas deben partir 900 cazas Me-109 y FW-190, para atacar todas las bases enemigas en el sector belga-holandés. Los asaltos deben ser efectuados a ras del suelo. Está prohibido volar a más de 200 metros, con el fin de evitar la detección del radar. Esta prohibida igualmente cualquier conversación radiotelefónica”.
A cada piloto le fue entregado un gran plano en el que estaban indicados los puntos de apoyo, las bases aéreas y las posiciones antiaéreas en el frente aliado. Se determinó como hora de salida las 07:45 horas. Los 900 aviones serían divididos en tres grupos que atacarían tres objetivos distintitos. El primero de ellos volaría en dirección a Venlo, el segundo hacía la zona de Bruselas, y el tercero hacía el sector Arnhem-Eindhoven.
Los pilotos estaban nerviosos. Sirvieron una comida abundante y café muy negro. Los estaban tratando demasiado bien. Más de uno, al comer, se sentía como un pavo de Navidad, alimentándose para la muerte. “Café y buena comida… el último deseo del condenado”.
Entre tanto los ingleses y americanos dormían profundamente. Ellos si habían brindado por el año nuevo y ahora estaban envueltos en una modorra pesada. En la gran base aliada de Bruselas-Evere amanecía. Poco a poco se iban recortando en el horizonte las largas filas de Thypoon, Spitfires, y fortalezas volantes y muchos aparatos de transporte aéreo.
En ese instante los cazas alemanes despegaban de sus bases. Un grupo de unidades se inclinó a baja altura sobre el Mar del Norte a lo largo del Zuidersee, rumbo a Bruselas. Alrededor de las 08:15, un pequeño avión de reconocimiento americano de observación comunicó por radio que estaba divisando al menos 200 Messerschmitt a baja altura volando hacía las bases aliadas; pero ya era demasiado tarde.
Los cazas alemanes ya vislumbraban los campos de aterrizaje, con cientos de aparatos sobre los que hacer blanco. Sonó la alarma general y pilotos y soldados se precipitaron a los antiaéreos. Comenzaron a arder rápidamente los depósitos de combustible, los hangares… la base se convirtió en un auténtico infierno. Enormes hongos de humo negro se elevaban, hierros torcidos, gritos, cadáveres… los cazas alemanes atacaban con una precisión increíble. Poco a poco las baterías antiaéreas comenzaron a actuar y su fuego fue aumentando de manera endiablada.
Veintiséis campos de aviación habían sido atacados. Unos 800 aparatos aliados de todo tipo fueron destruidos. Pero lo que diferenciaba a los aliados de los alemanes es que los primeros si podrían reemplazar los aviones a corto plazo, ya que disponían de una producción ininterrumpida, al contrario que los alemanes. Las perdidas alemanas se mantuvieron en secreto, si bien se calcula que aproximadamente fueron de un 30% de los aparatos, como así asegura Adolf Galland, que cifra en unos 300 aparatos los inutilizados por los aliados en el transcurso de la Operación Bodenplatte.
La lectura que se puede extraer de esta operación es sencilla. Se trata de una victoria pírrica alemana ya que los 300 aparatos perdidos con sus pilotos valían muchísimo más que los 800 perdidos por los británicos y americanos, ya que Alemania, jamás podría reemplazarlos. Tal vez una muestra más del fanatismo, prepotencia e ineptitud del jefe de la Luftwaffe, Hermann Goering, en su afán por adjudicarse méritos y colgarse medallas, que a esas alturas de guerra, más bien, servían para muy poco.
Fuentes:
Enciclopedia SGM. Ed Codex. Buenos Aires. 1975
http://en.wikipedia.org/wiki/Unternehmen_Bodenplatte





4 comentarios:
Muy interesante!
Hola Jose.
MUchas gracias, me alegro que os guste. La verdad es que Bodenplatte es una de esas operaciones que han quedado a la sombra de otras y a veces resultan hasta desconocidas. En este caso la Batalla de las Ardenas eclipsó a esta importante operación que mermó más aún si cabe la escasa flota de la Luftwaffe...
Un saludo
¡Buen articulo!
En cualquier caso, es asombroso que los alemanes, a esas alturas de la guerra y gracias a los programas de producción de Speer, pudiesen todavía juntar ese número de aviones. Es más, la maquinaria bélica alemana, a apenas 4 meses de la desaparición del Tercer Reich, era capaz de fabricar mas aviones o carros de los que, de hecho, era capaz de aprovisionar de combustible.
Saludos
Hola Ernst.
Me alegro que te haya gustado. Totalmente de acuerdo con lo que comentas si bien es cierto que los aviones perdidos en Bodenplatte nunca más fueron repuestos.
Espero verte por aqui a menudo.
Un saludo
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