Eran las 14:15 horas de la tarde cuando apareció por la carretera que conducía a Limoges, una columna alemana capitaneada por el Sturmbannführer Adolf Dickmann, compuesta por 150 hombres y varios vehículos blindados que rapidamente se desplegaron por todo el pueblo. Seguidamente, Dickmann convocó al “tambour du ville”, una especie de pregonero, para que convocara a toda la población, niños incluidos, en la plaza del pueblo. Una vez reunida toda la gente, Dickmann habló a los allí reunidos, y les acusó injustamente de que Oradour-sur-Glane servía como deposito de armas para la Resistencia. En un alarde de valentía, el alcalde de Oradour respondió al Sturmbannführer que esas acusaciones eran rotundamente falsas, pero desgraciadamente su intervención sirvió de muy poco. Dickmann ordenó al alcalde seleccionar 30 rehenes para ser ejecutados, exigencia a la que éste evidentemente se negó. Dickmann, muy crispado ya, ordenó separar a los hombres de las mujeres y los niños, de modo que estos últimos fueron encerrados en la iglesia y los hombre conducidos a las afueras del pueblo. Una vez separados en dos grupos, la atención de los alemanes se centró primeramente en el grupo que estaba en la iglesia. Los SS arrojaron varias granadas de humo dentro de la misma y tras la lógica reacción de pánico de mujeres y niños, que intentaron por todos los medios salir de esa ratonera, los hombres de Dickmann los ametralladaron indiscriminadamente, matando a todos los allí presentes, excepto una superviviente, Madame Rouffanche, que milagrosamente logró saltar por un ventanal y escapar para poder dar testimonio de una de las mayores masacres de la guerra.
Al parecer, la explosión de las granadas de humo tenía que servir como señal para que los alemanes que custodiaban a todos los hombres a las afueras del pueblo apretaran el gatillo de sus ametralladoras para ejecutarlos. En esta ocasión, no sobrevivió nadie. En los días posteriores se fueron agrupando los cadáveres y tras cubrirlos con cal viva, se les prendió fuego mientras que de manera sistemática, se procedió al incendio de cada uno de los edificios del pueblo. Destacar que entre las víctimas se encontraban dieciocho exiliados republicanos españoles.
El saldo final de esta brutal matanza ascendió a 642 personas inocentes.
A continuación una serie de imágenes tomadas en los días posteriores a la masacre.



A pesar de lo aquí expuesto, muchos historiadores siguen investigando las razones de esta masacre perpetrada por los alemanes. Una de las teorías, que ya fue publicada apenas un par de semanas después de la misma, en la conocida Revista TIME, afirma que los alemanes que llegaron a Oradour acusando a su población de servir y encubrir un depósito de armas se equivocaron de nombre y lugar, siendo su objetivo real el pueblo de Oradour-sur-Vayres a unos 30 Km. de Oradour sur-Glane, en el cual si existía un depósito de armas para el maquis. En cualquier caso este hecho solo hubiera influido en que se masacrara a otra población, y desgraciadamente en nada hubiera cambiado la historia.
Diez años después, se abrió un controvertido proceso judicial contra algunos de los autores de la masacre. En concreto se pudo juzgar a 65 miembros de las SS que participaron en los hechos ya que todos los restantes perecieron en el transcurso de la guerra. De los 65 acusados, la mayoría de ellos fueron condenados a diversas penas de prisión y trabajos forzados. Solo uno de los responsables y ejecutores de la masacre, el Obersturmfürher, Heinz Barth, uno de los oficiales con más rango de los que estaban presentes en Oradour, fue condenado en 1983 a cadena perpetua (se trató de una condena acumulada ya que Heinz Bath ya había participado con anterioridad en otras matanzas como la de Lídice en el 42) pero como suele ocurrir en muchos casos, Barth quedó en libertad antes de tiempo, en 1997, debido a problemas de salud.
Adolf Dickmann nunca pudo ser juzgado ya que murió en combate semanas después de la masacre en Normandía.
El General al mando de la División Das Reich, Heinz Lammerding, nunca fue juzgado por estos hechos, y falleció de muerte natural en su Alemania natal en 1971 tras haber llevado una exitosa carrera empresarial.
En Marzo de 1945, antes incluso de que la guerra finalizará en Europa, De Gaulle acudió a visitar las ruinas de Oradour, en las cuales pronunció unas palabras que siguen muy presentes en la historia de esta pequeña población francesa:
"Oradour-sur-Glane est le symbole des malheurs de la patrie. Il convient d'en conserver le souvenir, car il ne faut plus jamais qu'un pareil malheur ne se reproduise."
(Oradour-sur-Glane es el símbolo de las desgracias de la patria. Conviene preservar su recuerdo, pues hace falta que nunca más semejante desgracia se reproduzca)Al final de la guerra, las ruinas de la población fueron mantenidas en su estado por orden del gobierno francés de Charles de Gaulle, como recuerdo de este crimen y símbolo de los sufrimientos causados por la ocupación nazi.
Imágenes actuales del estado en el que se conserva el pueblo. Escalofriantes; Todo parece haberse congelado en el tiempo.



Un saludo a todos.


4 comentarios:
Había oído hablar de este sitio, debe ser un lugar escalofriante.
Me parece muy acertado dejar las ruinas intactas a modo de recordatorio para no olvidar lo que ha ocurrido en este tipo de sitios.
En España se puede ver una pequeña parte del antiguo pueblo de Belchite que también se dejó casi tal cual quedó tras un bombardeo durante la Guerra Civil.
Excelente trabajo de documentación. Enhorabuena yo también soy bloguero y aficionado a la IIGM. Guardo tu blog en mis favoritos. Sigue deleitándonos con tus post son maravillosos. Un saludo.
Hola Martín.
Muchas gracias por tu comentario y bienvenido al blog.
Espero que nos veamos a menudo por aqui.
Un saludo.
Hola Felix.
En referencia a mi comentario en la parte primera del artículos sobre Oradour, lo que te menciono de Gordon Williamson se puede encontrar en uno de los manuales que pública Libsa (el precio suele rondar los 20 Eur). En concreto el manual “las SS: Instrumento de Terror de Hitler” contiene una pequeña referencia a ese episodio. El autor no justifica la actitud de los germanos, pero apunta lo que te señalo (el ataque a una unidad médica y la ejecución de prisioneros por parte de los franceses) como, en caso de ser ciertos, explicación a la crueldad desmedida con que se condujeron los alemanes en este caso.
Saludos
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