21/1/08

El Personaje

Andrei Andreievicht Vlassov; ¿ La última carta alemana?

“El General Vlassov pudo haber cambiado el curso de la guerra en el frente del Este en 1943”.

Esta es la afirmación mas común a 60 años vista de uno de los mas intrigantes personajes que durante la campaña oriental tuvieron en su mano dar un giro inesperado de 180º a lo que ya se vislumbraba como la tumba de los ejércitos alemanes en Rusia.

Vlassov participó activamente en la defensa de Moscú cuando los Generales alemanes podían ver desde su puesto de mando el Kremlin.

En 1942, Vlassov cayó prisionero a causa de un ataque alemán a las posiciones avanzadas soviéticas. Fue después de este hecho cuando Andrei Vlassov se destapó como un antistalinista acérrimo ante los mandos alemanes y en un ejercicio de patriotismo y valentía (por lo que conllevaría su propuesta), se ofreció a liderar un ejercito formado por rusos y eslavos en general para luchar contra las hordas de Stalin.

Vlassov estimaba en unos 700.000 hombres, entre rusos y eslavos que trabajaban en Alemania y en los países anexionados y que le seguirían en una supuesta cruzada contra el régimen Stalinista. Además habría que contar con unos 650.000 eslavos que a luchaban en las filas de la Werhmacht ,aunque estas estaban exclusivamente bajo las ordenes del OKW.

Evidentemente los altos mandos alemanes fueron radicalmente reitecentes a armar a ese casi 1.000.000 de hombres y ponerlos bajo el mando de nada mas y nada menos que un General Ruso.

Las autoridades alemanas se dedicaron a prometer durante meses a Vlassov la formación de las unidades que el había solicitado y ya de paso ha actividades propagandísticas como la creación del “Comité para la Liberación de los pueblos de Rusia” o simplemente a la visita a las tropas eslavas en la Werhmacht para arengas y discursos.

A finales de 1944, cuando la guerra ya estaba prácticamente perdida y ya no tenían nada mas que perder, el Alto Mando Alemán autorizó a Vlassov a la formación bajo su mando de dos divisiones que intentarán frenar la ofensiva soviética proveniente del este. Así, se crearon la 600 y la 650 Divisiones alemanas formadas por eslavos y rusos, pero ya era demasiado tarde. La falta de armamento, municiones, y de aprovisionamientos en general, junto con la desconfianza aún reinante entre los alemanes de armar a esas divisiones en ciertos puestos, provocaron el descalabro inevitable de las divisiones de Vlassov.

El final de las tropas de Vlassov fue especialmente duro, ya que fueron entregadas por los aliados a los Rusos. El final de estos hombres escapa a cualquier castigo imaginable.

En el verano de 1946 las autoridades rusas anunciaron en las radios de Moscú que Vlassov y 11 de sus fieles seguidores fueron ahorcados después de ser juzgados ante el Tribunal Supremo de la URSS, acusados de traición, conspiración, y colaboracionismo con el enemigo.

En la historia de la Segunda Guerra Mundial siempre quedará la incógnita de que hubiera ocurrido si a principios de 1943 se hubieran formada las unidades solicitadas por Vlassov y sobretodo, si estas hubieran sido capaces de frenar la ofensiva soviética.

Lo único cierto y constatado hasta ahora es que ¡Nadie se fiaba de ellos!.

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