Para conseguir resolver el problema de sobrepasar estas formidables posiciones defensivas se decidió buscar un arma que pudiera abrirse paso a través de las miles y miles de toneladas de acero y hormigón sobre las que estaba construida la Línea Maginot. Después de barajar diversas posibilidades se optó por la utilización de cañones de gran calibre y tamaño del tipo “Berta”, que ya durante la Primera Guerra Mundial había bombardeado distintas ciudades francesas con óptimos resultados, entre ellas la capital, Paris, aunque como sabemos, finalmente, fue el arma acorazada quien tomó la batuta de las operaciones en Francia, y la que consiguió con la ayuda de la artillería franquear las posiciones de Maginot.
Las características del nuevo cañón se presumían mortíferas.
Alcance: 45 Km.
Calibre: 800 mm.
Elevación máxima: 65º.
Poder de penetración:
1m de corazón de acero.
7m de cemento armado.
30m de terreno contacto.
La firma que logró hacerse con el proyecto de construcción del cañón seria como casi siempre la Krupp. El resultado de los ensayos fue un cañón sobre raíles sostenido por cuatro vagones-plataforma, que se mantenía desmontado y que se enviaba hasta el lugar de empleo de la misma manera. El conjunto estaba movido por dos locomotoras Diesel de 1000 HP cada una. La elevación y la carga eran eléctricas, mientras que para orientarlo se precisaba construir una gran placa con una vía curva sobre la que se situaba el cañón hasta darle la posición que se precisaba.
Hitler supervisa personalmente el montaje de Dora
Para transportar el material hacían falta al menos tres trenes con casi 1.000 especialistas. Para la construcción de la posición de tiro estaba previsto el empleo de unos 1.500 trabajadores que se reclutaban sobre el terreno. Solían ser prisioneros de guerra, ciudadanos de poblaciones ocupadas, o miembros de la Organización Todt. El conjunto, mandado por un Coronel de Ingenieros, comprendía el cuartel general, una sección para el control de tiro, otro de la Feldgendarmerie, una de refuerzo y otra de servidores. En total unos 500 hombres. Como apoyo y protección, además del personal técnico, estaba previsto un destacamento de artillería antiaérea (Flak) en caso de incursiones enemigas que pudiera poder en peligro la operativididad de Dora, otro de Nebelwerfer, 20 ingenieros de la Krupp, por si surgieran problemas de funcionamiento, y una sección de reconocimiento y cobertura de la Luftwaffe. En total, unos 3.800 hombres. Solo para abrir fuego eran necesarios 350 hombres.

Como se puede imaginar, los costes que acarrea el simple hecho de desplazar hasta el frente el cañón son considerables por lo que Dora no se utilizó de una manera tan habitual como en un primer momento se tenia planeado. Otra causa es la situación bélica, con los cada vez más constantes bombardeos de la RAF y la USAAF sobre territorio alemán que impidieron que tanto la industria militar como los desplazamientos ferroviarios pudieran desarrollarse con idoneidad.
Así, Dora no llegó siquiera a ser utilizado nunca en Francia, y solo fue utilizado en el asedio a Sebastopol, llegando a realizar 45 disparos en 5 días, y ya en 1944 durante la revuelta de Varsovia cuando se utilizó para martillear los barrios que se habían levantado contra los alemanes.

Munición que usaba el Dora

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