Los desembarcos de Normandía, sin lugar a dudas, fueron uno de los acontecimientos clave que se dieron durante la SGM en el Teatro Europeo de Operaciones. Su caprichosa coincidencia en el tiempo con otros, han provocado que estos se hayan quedado a la sombra de Overlord, como por ejemplo la Operación Bragation, la caída de Roma el 5 de Junio, o el hecho que en esta ocasión os traigo, la masacre de Oradour-sur-Glane. En este pequeño pueblo de la región francesa de Lemosín, cuatro días después de que los aliados desembarcasen en el norte, aconteció a manos de unidades de la SS, una de las mayores matanzas perpetradas durante la guerra en ese frente por estas tropas alemanas, solo comparables con algunas otras como la masacre de Lídice, en Polonia, o la de Marzabotto, en Italia. Ese 10 de Junio de 1944 fueron asesinados, a sangre fría 642 habitantes, entre los que se contabilizaron 190 hombres, 245 mujeres y 207 niños.


Oradour-sur-Glane, un pueblo sin relevancia alguna en el plano militar, estaba situado en la región de Lemosín, que distaba 25 kilómetros al sureste de la más grande e importante, ciudad de Limoges, y a unos 100 kilómetros al sur de la pequeña ciudad de Tulle, que jugó un papel fundamental en el destino de esta pequeña comuna francesa. Oradour era un pueblo con fama de apacible y acogedor, condición que se hizo aún más patente cuando tras la firma del armisticio con Alemania de 1940, se convirtió en destino de muchos refugiados de las clases acomodadas de ciudades colindantes que se habían quedado circunscritas a la zona ocupada por los alemanes, mientras que Oradour, pasó a depender directamente del Régimen de Vichy. Así, hacía 1944, contaba entre sus vecinos a refugiados republicanos españoles exiliados tras la Guerra Civil, gentes procedentes de la Provenza, de las siempre problemáticas regiones de Alsacia y de Lorena, y de una pequeña comunidad e judíos franceses entre otros muchos. Hay que señalar que Oradour era un importante enclave de aprovisionamiento, gracias a su agricultura y fecundo sector ganadero, que servía distintas materias y productos alimentarios a otras comunas de la zona, así como a la gran capital de la región, Limoges, si bien, esta condición no influenció para nada en la decisión tomada por los alemanes de arrasar y aniquilar Oradour.
Las tropas encargadas de llevar a cabo la operación de castigo pertenecían a la 3 compañía del 1er Bon de la curtida 2ª División de las SS “Das Reich”, que se estaba reorganizando en el suroeste de Francia, en Toulouse, tras un acusado desgaste en el Frente del Este durante los duros años allí de 1943-1944.
A partir de Mayo del 44, y muy marcado ya por la proximidad de los desembarcos en Normandía, la actividad de la Resistencia se hace cada vez más intensa y problemática para los alemanes, siendo la zona ubicada alrededor del Macizo Central francés una de las más activas en este aspecto gracias a que muchos resistentes encontraban refugio en aquellas montañas. De este modo, la represión de la Resistencia se convirtió en una cuestión de vital importancia para la Wehrmacht en Francia ya que ésta dificultaba sobremanera las comunicaciones y las líneas de suministro, vitales para el buen funcionamiento de los ejércitos alemanes en el Oeste. Uno de los defensores más acérrimos de la mano dura contra la Resistencia fue el General al mando de la 2. Div SS. Das Reich, Heinz Lammerding, el cual se granjeó no pocas enemistades entre la jerarquía militar debido a los métodos utilizados en la represión de la misma. Algunas comunas próximas al estacionamiento de la Das Reich en el suroeste francés fueron las primeras en experimentar la crudeza y violencia injustificada de Lammerding y sus hombres, como por ejemplo las ciudades de Montperzat-de-Querzy, Bagnac, Caradillac, Saint Cére o Figeac, donde se cometieron numerosos abusos y actos de violencia contra la población civil.
Según pasaban los días el clima se hacía más hostil y para primeros de Junio el asunto de la Resistencia estaba muy caliente y servido sobre la mesa del Alto Mando del 58º Cuerpo al cual estaba adscrita la Das Reich. El General Lammerding, envió un informe exigiendo la toma de medidas inmediatas y rotundas contra la Resistencia, en el cual, instaba al Alto Mando a impulsar una campaña para criminalizarla y culpabilizarla de cara a la población civil de la represión que ésta sufría. Pero sin duda alguna la chispa que encendió la mecha para que se llevara a cabo la masacre en Oradour, fue el ataque del 7 de Junio a la guarnición alemana de Tulle, perteneciente al 95 Regimiento de seguridad, que dejó un saldo de 139 muertos en las filas alemanas tras los combates que se libraron con la Resistencia, la cual llegó incluso a tomar la ciudad.
Este hecho, junto a la noticia de los desembarcos que se habían producido al norte un día antes, provocaron la furia de Lammerding, que bajo orden del Alto Mando, llevó a cabo una operación junto a la 189 División de Infantería, cuyo objetivo era asestar un golpe de autoridad en los sectores de Tulle-Limoges. Así, en la tarde del 8 de Junio, un Batallón de reconocimiento del Regimiento Der Fürher, al mando del Mayor Heinrich Wulf, penetran en Tulle, recobrando el control sobre la ciudad, y ejerciendo una brutal represión sobre la población y los combatientes. Tras los combates, miembros de la Das Reich, descubren los cadáveres de los algo más de 130 alemanes caídos el día anterior. La venganza estaba servida y una de las mayores masacres de la guerra en el Oeste estaba a punto de llevarse a cabo.
Ya el 9 de Junio, aparecieron ahorcados o fusilados en lugares públicos de Tulle o en la comunas cercanas, los cadáveres de decenas de lugareños como respuesta a los muertos alemanes que encontraron el día anterior. Pero la acción más sangrienta estaba aún por llegar cuando se reunieron en las proximidades de Limoges mandos de las SS con otros de la milicia francesa, que acordaron llevar a cabo una acción de represalia contra la población. En esta reunión se convino que sería la 2 División SS. Das Reich, en desplazamiento hacía Normandía desde su lugar de reorganización, quien llevase a cabo la acción en Oradour, pueblo perteneciente como ya comenté anteriormente a la región de Lemosin que mantenía una actividad del maquis particularmente intensa, y que “cogía de paso” a la división del General Lammerding en su desplazamiento hacía el norte.
Hay que decir que los testimonios que se han conservado sobre la acción llevada a cabo sobre Oradour son bastante escasos debido a que la mayor parte de las personas que estaban presentes en el pequeño pueblo aquel 10 de Junio fueron asesinadas, o bien murieron en el trascurso de la guerra. En cualquier caso, se han logrado conservar alguno de éstos que nos servirán para ilustrar la terrible desgracia que allí se vivió.
Continuará...

3 comentarios:
Hola.
En mi opinión, el caso de Oradour destaca -al igual que el de Malmedy- no solo por ser un hecho deleznable, sino porque estas atrocidades, comunes en el frente del Este, no fueron frecuentes en Francia.
Por otra parte, desde el punto de vista histórico -aceptando por supuesto que la masacre perpetrada por los alemanes es un algo innegable- los hechos distan de estar completamente aclarados. La división Das Reich era una unidad con un historial relativamente “limpio” si la comparamos con otras como la Totenkopf o la Polizei. Existen historiadores, como Gordon Williamson, que afirman que la Das Reich encontró en Tulle no solo los cadáveres de alemanes caídos en combate, sino los de soldados germanos que se habían rendido y habían sido asesinados a posteriori por los guerrilleros franceses.
Este mismo historiador sostiene también que existen versiones afirmando que Diekmann, el oficial al mando de la compañía responsable de la matanza, se encontró de camino a Oradour con los restos de una unidad médica alemana atacada por los franceses, quienes habían asesinado a los heridos y quemado vivos a los médicos.
Ninguno de los dos hechos, de ser ciertos, justificarían el comportamiento de los soldados de la Das Reich, pero si servirían para explicar, al menos en parte, la brutalidad extrema mostrada por estos.
En fin, es solo mi opinión. Enlazo tu blog desde el mio y espero la segunda parte del artículo.
Saludos.
Hola Ernst y gracias por su visita.
No conozco al tal Gordon Williamson, pero haré lo posible por leer lo que sostiene acerca de Oradour.
En cualquier caso, como tu comentas, ninguno acto puede justificar lo que se produjo el 10 de Junio en Oradour, máxime cuando se da el caso que los franceses que llevaron a cabo las acciones contra los alemanes, lo estaban haciendo contra unidades de ocupación, perfectamente armadas y que contaba con posibilidades de defenderse.
La Das reich, atacó un pueblo en el solo había civiles, desarmados todos ellos, y que fueron asesinados de una manera bastante cruel.
Te emplazo a la 2ª parte del articulo que publicaré en un par de días.
Un saludo y gracias por pasarte por aqui.
La verdad es que el paraje de Oradour es más que sobrecogedor. El pueblo se conserva igual que el día en que sucedió la masacre e incluso puedes ver balas y los restos de la iglesia conservados en perfecto estado. Algo más lejos está el memorial de la matanza
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